Pequeñas mujeres rojas

Pequeñas mujeres rojas, de Marta Sanz.

Una mujer aterriza en un pueblo para sacar a la luz los huesos de una de las fosas comunes de la guerra civil. Todo forma parte de uno de los proyectos de la recuperación de la memoria histórica. Pero el pasado arrastra más de lo que se imagina y se va a ver envuelta en una trama de odios y rencillas que no se agotaron con el fin del conflicto sino que quedaron soterrados, pero latentes, en los que vivieron el desastre y en sus descendientes. Escuchamos muchas voces y perspectivas: hablan los verdugos, hablan las víctimas y la escritora incluso hace hablar a los muertos. Y todo ello en un estilo pulido, intencionadamente metaliterario y lleno de interferencias culturales, que se dirige directamente a los lectores inteligentes y los interpela. Una novela cuyo subgénero es difícil de etiquetar… Poética, detectivesca, de aventuras, epistolar, thriller psicológico, novela de personaje… Podemos ir acumulando voces, pero en modo alguno simplificar. He ahí el quid de la cuestión.